
Aunque su coste de fabricación pueda ser más alto, disminuyen la contaminación ambiental, son más saludables y reducen la factura eléctrica
¿Le gustaría vivir en una casa que le permitiera ahorrar en la factura del agua y la luz, que mantuviera el calor en invierno y el frío en verano, y que no causara problemas en el medio ambiente ni en su salud? Todo esto es posible con las casas ecológicas, que a pesar de sus ventajas, continúan siendo una excepción.
Qué es una casa ecológica
El Instituto Worldwatch señala que los edificios consumen el 60% de los materiales extraídos de la tierra y su utilización, junto a la actividad constructiva, genera la mitad del total de residuos y contaminación.
Por tanto, el sector de la construcción no utiliza un modelo sostenible de crecimiento, y son cada vez más los expertos que hablan de la necesidad de adaptar criterios ecológicos para garantizar no sólo la conservación del medio ambiente y la salud de los consumidores, sino también su viabilidad económica futura.

En definitiva, una casa totalmente ecológica debería construirse con sistemas y materiales respetuosos con el medio ambiente y con criterios bioclimáticos que supongan un ahorro energético, de manera que se consiga un crecimiento sostenible.
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